RECORDANDO EL GP DE MÓNACO DE 1984, CAOS BAJO LLUVIA

En 1984 se estrenaban dos figuras que apuntaban muy alto en la categoría de la Fórmula 1, Ayrton Senna y Stefan Bellof, los cuales pusieron en apuros a los más consolidados en la competición en un Gran Premio muy especial, marcado por la lluvia.

Mansell, mónaco, 1984

Corría el año 1984 y llegábamos al gran premio del lujo y la ostentación. Mónaco aguardaba la Fórmula 1 con gran expectación, debido a que se preveía un gran duelo entre McLaren y Lotus, con Alain Prost y Nigel Mansell llegando como puntas de lanza de sus equipos. Prost se colocó en la pole en un soleado día, lo que no podía nadie imaginar era lo que iba a suceder el domingo de la carrera. Y es que la ciudad del principado se levantó bajo una ligera pero incesante lluvia, la cual aumentaba su fuerza con el paso de las horas. En la parrilla Prost trataba de mentalizarse para realizar una buena salida, pero en pocas vueltas, Mansell y su Lotus se situaron primeros, y Nigel comenzó a distanciarse buscando la primera victoria del equipo sin Colin Chapman. Las posiciones no estaban fijas en ningún lugar de la parrilla, y mientras los pilotos de la zona media estaban pegándose por ascender, por detrás llegaban dos torbellinos. Stefan Bellof en su Tyrrell Ford y un joven desconocido, Ayrton Senna, con el Toleman, para quien el circuito era nuevo.

Por delante, Mansell pretendía ir más rápido sobre las deslizantes calles de Mónaco, y en la vuelta 15 pierde el control de su Lotus en la subida del Beau Rivage y daña su coche de forma irremediable. Prost entonces se situaba primero y Niki Lauda segundo. A quien no se esperaba era al novato, Ayrton, quien se había colocado en tercera posición y estaba acosando fuertemente a Lauda, para adelantarlo de forma espectacular en Sainte Devote, por el exterior. Stefan Bellof también estaba presionando a Keke Rosberg, adelantándolo en la salida del túnel. Ayrton marcó un gran ritmo de carrera, viéndose muy superior en lluvia respecto a sus rivales, marcando la vuelta rápida de carrera, acercándose a Prost rápidamente, a un ritmo de entre dos y tres segundos por vuelta de media, incluso llegando a recortar cuatro segundos en una sola vuelta. Bellof mantuvo una bonita lucha con René Arnoux, que con su Ferrari trataba de defenderse como gato panza arriba, pero Bellof demostró más constancia y rebasó a René.

Bellof, mónaco, 1984

Un parón con polémica

Nos situamos ya en la vuelta 30, con Senna a 4,5 segundos de Prost y contacto visual, y con Bellof a 12 segundos ocupando el tercer lugar, recortando tiempo a un ritmo similar al de Senna. Mientras en las vueltas anteriores se discutía sobre si se debía parar la carrera, y James Hunt desde su puesto de comentarista de la BBC afirmaba que no había motivos objetivos para neutralizar, en esta vuelta número 30 se decide dar el visto bueno a la detención, para detenerse en la vuelta 31 y otorgar la mitad de los puntos. Prost se paró en el muro de boxes y Senna cruzó la meta celebrando como si hubiese ganado y dió la vuelta de honor.

Senna, mónaco, 1984

Al bajarse del coche estaba ligeramente decepcionado y molesto, porque como bien él dijo, un par de vueltas más bastaban para atrapar y rebasar a Prost. El mismo Prost alegó que no hubiese entrado a luchar con Ayrton para no jugarse el campeonato y perder puntos si sufría un accidente. Pese a estas declaraciones, Ayrton dejó claro que tenía la actitud del campeón y su carrera atrajo la mirada de Lotus, el cual no tardó mucho en contactar con él para ofrecerle un asiento. Por otro lado, las verificaciones post GP destaparon una trampa en los Tyrrell, los cuales pesaban menos de lo establecido por reglamento, lo cual provocó la descalificación de Bellof y la adjudicación del tercer puesto a Arnoux. Pese a esto, Bellof también llamó la atención de otro equipo, Ferrari, pero su accidente en 1985 en Spa provocó que nunca debutase con ellos, debut programado para 1986. Este GP, sin saberlo en el momento exacto, mostró al piloto que iba a ser la referencia cuatro años más tarde, y también al que pudo ser otra gran referencia en la F1, cuya pérdida siempre nos dejará con la duda.

La entrada Recordando el GP de Mónaco de 1984: Caos bajo la lluvia es original de Fórmula F1.

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