1994, EL AÑO EN QUE SE DESVANECIÓ LA MAGIA


La temporada 1994 arrancaba con muchas esperanzas puestas en el brasileño y en Williams, que venían de dominar aplastantemente en 1993 gracias a Alain, la suspensión activa, los frenos abs, el ‘fly-by-wire’, la transmisión semi automática y alguna que otra cosa más, pero el primer jarro de agua fría vino cuando se prohibieron todas esas ayudas electrónicas.

Ayrton Senna, F1

El segundo contratiempo, aunque menor, vino del habitáculo, en el que Ayrton no entraba con total comodidad y tuvo que ser ligeramente ampliado. En las pruebas de pretemporada se demostró que el nuevo Williams FW16 era un coche realmente rápido pero extremadamente difícil de conducir, muy sensible a cualquier acción. De hecho, Ayrton trabajó arduamente con los mecánicos para subsanar ciertos problemas que tuvo el coche debido a sus reacciones tan extremas, las cuales se comenzaron a dar al no tener control de tracción y suspensión activa. Esto hizo que el Williams FW16 no se mostrase tan dominador como sus predecesores, pero todas las esperanzas estaban puestas en el buen hacer de Senna sobre la pista y todo el mundo confiaba en que sería un gran año.  De hecho, en la primera carrera de la temporada, el GP de Brasil, llevó el Williams hasta la pole, pero en carrera, persiguiendo a Schumacher, trompeó y su motor se caló, dejando al brasileño sin opciones. En la segunda carrera, en Aida, volvió a llevar el Williams a la primera plaza en la calificación, pero en la primera curva Häkkinen tocó a Senna y Larini lo hizo seguidamente, dejando al brasileño sin opciones de nuevo. Dos poles y dos abandonos eran los números con los que se presentaba en San Marino.

Este fue, un GP marcado por la desgracia. Desde antes del GP, Senna seguía quejándose de la incomodidad que sufría en el cockpit, así que de nuevo se volvió a ampliar, lo cual es algo clave en el desarrollo del accidente. El titular del fin de semana en el diario L’Equipe fue: “Senna, olbigado a la victoria”. También Senna se obligaba a sí mismo a rendir al máximo nivel, pues quería demostrar que podía llevar el Williams a lo más alto. El viernes, aún ataviado con camisa, veíamos a un Senna realmente nervioso y preocupado por el coche, hablando con sus mecánicos y diciéndole a la prensa que su temporada comenzaba en ese GP, y cuanto le gustaría ganar una cuarta vez en Imola. Pero en la primera sesión del viernes el coche se comportaba aún peor que de costumbre, trompeando, pasando del subviraje al sobreviraje sin avisar, lo cual hizo que Senna entrase en un estado de seriedad, tensión, preocupación e incluso decepción absoluta debido a los problemas que no era capaz de solventar. Después de trabajar de nuevo en los reglajes, Ayrton estaba listo para salir, pero el accidente de su compatriota Rubens provocó la bandera roja y que todos tuviesen el corazón en un puño por un momento. El propio Senna corrió hacia el centro médico para comprobar el estado de Rubens, el cual por suerte, resultó ileso en el accidente, un accidente realmente fuerte.

Ayrton Senna, Williams-Renault FW16

Quedó mal cuerpo por los boxes, pero había que proceder con la calificación del sábado. Pese a no seguir estando muy a gusto, Senna colocó el coche en la pole provisionalmente, hasta que a los 20 minutos de comenzar, el Simtek de Ratzenberger pierde el alerón y no reacciona, llevando al austríaco de frente contra el muro a una velocidad estimada de 305 km/h (aunque podemos ver imágenes de Senna hablando sobre que fueron 320 km/h). La sesión, como es lógico, se detuvo y después de unos minutos, fue cancelado el resto del tiempo. Roland murió en el hospital a causa de sus heridas, y la F1 se volvió a teñir de luto después de 12 años. Aquella tarde todo era silencio y caras largas en el pitlane, preguntándose si deberían continuar  con la carrera. Sid, el profesor, contó que Ayrton estuvo llorando delante de él y Sid le dijo: “Eres tres veces campeón del mundo, el hombre más rápido de la tierra. ¿Por qué no te retiras y vamos a pescar juntos?”, a lo que Ayrton respondió: “No puedo, Sid”.  En la cena del sábado aún no se sabía si Senna correría, y aunque él no quería, decidió no dejar plantado a su equipo. Así que se levantó al día siguiente y se apoyó en su lectura de la biblia para que le transmitiese fuerza (recordemos que fue un hombre muy religioso). También estuvo rodeado siempre de un aura mística, y se presentó en la parrilla de salida totalmente relajado y abstraído en su mundo.

Senna, Williams-Renault FW16

Aquel día desde que se levantó se despidió de sus padres, charló con Sid, con Dennis, y hasta le dedicó unas bonitas palabras a su máximo rival dentro y fuera de la pista, Alain. Cuenta su madre que también rezando, le pidió a Dios que hablase con él, y abrió la biblia acto seguido para leer un texto que decía: “Te voy a dar el mayor regalo de todos, yo mismo”.  Todo apuntaba a que antes de aquella carrera, Ayrton se había despedido de todos, pero quién lo podía imaginar.

La carrera arrancó con un accidente entre Letho y Lamy, el cual acaba casi en tragedia, con Lamy pasando por encima al coche de Letho, el cual no se podía mover debido a que se le había calado. Esto provocó la salida del Safety Car, el cual rodaba demasiado lento y los neumáticos se enfriaban. A su entrada en box, Senna tiró con todo y Schumacher le seguía pisándole los talones, hasta que, dos vueltas más tarde, el brazo de la suspensión de Williams se rompió gracias a la pobre solución que hicieron para reubicarlo al ensanchar el cockpit, y en Tamburello perdimos a uno de los mayores genios que ha pisado la Fórmula 1.

Ayrton Senna, 21 anniversary

Mientras escribo esto, se cumplen exactamente 21 años de la gran pérdida de la Fórmula 1 moderna, pero también se cumplen 21 años en los que, gracias a él, indirectamente, y gracias a Sid Watkings, la seguridad ha aumentado de una increíble manera. Siempre nos quedarán los recuerdos, las fotos, los vídeos. Siempre nos quedará su carrera en Mónaco 1984, su primera victoria en 1985, el primer título en 1988, su rivalidad con Prost, Donington 1993, pero con Ayrton se marchó el espíritu de la Fórmula 1. Quedaron, quedan y quedarán grandes figuras, pero muy pocos han llegado a mover masas como él, a transmitir lo que él transmitía, y a suponer el símbolo que supuso para un país que se vio iluminado por la felicidad que les aportó. Ayrton solo hubo uno, y 21 años después sigue haciendo que la piel se erice, 21 años después sigue asombrando a propios y extraños, 21 años después sigue vivo en nuestra memoria y en la de muchos otros.

“Correr, competir, lo llevo en la sangre, es parte de mí, es parte de mi vida”. Ayrton Senna.

La entrada 1994, el año en que se desvaneció la magia es original de Fórmula F1.

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